
Carta abierta a Carlos Pina" por Oscar sancho de LUJURIA
Querido Carlos, acabo de leer el comunicado que has publicado a raíz de tu aparición en el Leyendas del Rock, un comunicado que leía con el cariño y la admiración que te tengo hasta que me he encontrado esto:
Por último; gracias a Oscar de Lujuria, una persona maravillosa llena de afecto y de encanto. Fue muy grato para mí verte bajo el escenario cantando las canciones. Prueba de la devoción a un estilo que sin duda solo gente como tu, dentro del negocio, podéis salvar.
¡Dios mío! Carlos, me has hecho feliz, muy feliz. Quien le iba a decir a ese adolescente segoviano que se pasó dos tardes enteras metiendo remaches a unas botas militares que su madre le había comprado después de la insistencia, que aquel a quien admiraba ya entonces le dedicaría estas palabras.
¿Recuerdas tu primer disco? Dale la vuelta, mira tu foto. Ahí están ¿eh? Unas botas militares con dos filas de remaches cónicos (así los pedíamos en el rastro, ¡que tiempos! comprábamos cien duros de cónicos y cien de piramidales y a decorar las chupas) Cuando vi esa foto lo decidí de inmediato, yo tendría unas botas como esas. Convencí a mi santa madre para que me pagase las botas y al rastro a por remaches cónicos. ¡La madre que lo parió! ¡Qué duro es el cuero de esas putas botas! Me llevo dos tardes meter los remaches pero lo hice, ¡que orgulloso llevaba yo con las botas, coño! (¿Sabes?, aun las tengo, te prometo que en cuanto te vuelvas a subir a un escenario a cantar los viejos temas, las llevo)
Y crecí con tu música, el rock fue mi guerra, yo me rebelé, salí de los veinte sin un balazo en el vientre pero con algún tiro que otro en el corazón, hermano, que la vida da muchos tiros, estuve al pie del cañón y canté mil veces el grito de guerra de mi generación. Más tarde escuchaba entre besos que junto a ti la vida es algo más, maldije los galones de plástico y estuve entre los que decíamos OTAN NO.
El destino quiso que montase una banda y con ella participásemos en el homenaje que se hizo en la sala Canciller a la abuela Ángeles ¿la recuerdas eh? Con lo recaudado se hizo una estatua a la abuela igual a la portada de “Toca Madera”, de alguna manera, cuando ya el viejo tanque no disparaba rock, el destino nos unía…
Me convertí en un caballero de sangre para vivir como un demonio y hacérmelo como un ángel, gritaba una y otra vez que no hay quien nos pare y acabé maldiciendo el Sábado Negro en que el viejo tanque volvió a su garaje.
Me alegra ver que has repasado el motor, que está listo de nuevo así que… ¡TOCA MADERA! Carlos ¡QUE NO HAY QUIEN NOS PARE!
Tengo grabado el día en que te volví a ver después de muchos años, fue en Ritmo y Compás y te subiste a tocar la armónica con Nancy Hole, era tu cumpleaños y salías de tu particular balazo en el vientre que da esta puta vida para seguir adelante y me alegré, me alegré mucho de verte sobre un escenario, de celebrar contigo ese cumpleaños y de empezar una amistad con aquel cabrón (ya sabes Carlos, es cariñoso) que me tuvo dos días metiendo remaches a unas botas militares.
Ahora viene lo duro, me medio encargas salvar este estilo, esta forma de vida, querido Carlos hago lo que puedo, pero necesito más gente, tenemos que ser muchos más, sólo así podremos reflotar no esta música que vaya, va respirando, sino aquellos sentimientos que hacían que todos los chavales y chavalas de la edad de aquel segoviano loco se volcasen a muerte con los grupos que aparecían, comprásemos sus discos, fuésemos a sus conciertos y ni por asomo se nos ocurriese en ningún momento juntarnos a cotillear como viejas sobre cualquier miembro de cualquier grupo, entonces no existían los foros de Internet donde el anonimato da valor al cobarde, entonces sólo teníamos la calle donde nos juntábamos a oír música, y planificábamos cómo iríamos a Madrid porque había un concierto…
En fin, que me pongo nostálgico y no es plan, esta carta es para darte las gracias por tus palabras, me has hecho muy feliz y me has hecho revivir de nuevo tantas cosas…
Querido Carlos, no se si salvaré este estilo pero si que te digo que aquí seguiré peleando, feliz porque es la forma de vida que amo y más feliz porque los años me están permitiendo ser amigo de aquellos a quien he admirado desde siempre. Seguiremos avanzando aunque ya no soy el adolescente loco que fui pero aun ladro Carlos, ya sabes lo que soy
¡¡¡uh yeh…..PERRO VIEJO!!!!
Un abrazo fuerte
Oscar Lujuria (Agosto 2006)






















